Desde el fondo de la historia venimos sosteniendo como sociedad, un sistema de justicia que, ostensiblemente, no funciona.
miércoles, 29 de marzo de 2023
Acompañamos el ayuno encabezado por el Padre Paco frente al Palacio de Justicia
miércoles, 23 de noviembre de 2022
MEJOR QUE DECIR, ES HACER 💪
Cuando nos quieren hacer creer que la educación en la Ciudad de Buenos Aires está garantizada, desde nuestra Asociación en conjunto con otras y a la comunidad educativa, nos ponemos a trabajar en serio sobre casos concretos, y le ponemos nombre y apellido a la desidia del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Comprometernos genuinamente desde la abogacía, transforma la realidad de nuestra sociedad, esa misma sociedad que sostuvo a través de su esfuerzo a las Universidades Públicas en dónde nos formamos.
lunes, 21 de noviembre de 2022
HASTA SIEMPRE HEBE
En el ejercicio de la profesión de abogado/a, en ciertas ocasiones y después de tanta lucha, un tercero mediador (a veces erigido como juez/a), se para entre vos y la contraparte y te ofrece: “bueno, negociemos hasta acá”.
domingo, 6 de marzo de 2022
SIGUEN LOS PROBLEMAS CON EL ACCESO A LA EDUCACIÓN EN CABA: GANAMOS UN NUEVO AMPARO POR VACANTE ESCOLAR EN FAVOR DE UNA NIÑA
No es un tema nuevo, por eso no llega a sorprendernos. No obstante, sigue preocupándonos como abogados y abogadas de la jurisdicción, el sinuoso acceso a la educación en el distrito con el ingreso per capita más alto de la región: la Ciudad de Buenos Aires.
Como asociación, junto a otras como el "Grupo de Litigio Estratégico" y "La Vacante es un Derecho", hemos interpuesto numerosos recursos de amparo en favor de la comunidad educativa por diferentes motivos.
Este 2022, a través de nuestro dispositivo de asistencia jurídica social "Dr. Mario Juliano" asesoramos en varios casos relativos a la falta de acceso a vacantes en la Ciudad de Buenos Aires.
Particularmente, en el caso de Angelica y de su hija D.S.O.P.Y. del barrio porteño de San Cristobal, observamos la dispensa de un mal trato en las primeras ventanillas, a la hora de acceder a la vacante que le permitiese a la menor comenzar al primer año de la secundaria este año, pese a haber seguido metiulosamente y a tiempo, cada uno de los pasos en la inscripción on-line que le fueron requeridos.
Y es que, a pesar de, y como decíamos, seguir paso a paso el proceso de inscripción y de haber optado, tal como lo exige inexorablemente el sistema, no solo por una sino por cinco alternativas de instituciones (todas ellas para la modalidad secundaria del futuro), se colocó a la misma en un "listado de espera", frente a la imposibilidad material estatal de ofrecer respuesta válida.
Para sortear dicho escollo, una autoridad de la cartera que conduce la Lic. Acuña, le solicitó a la madre de la menor, peregrinar con una nota "hecha a mano y con firma ológrafa" por todos los Distritos Escolares a partir de febrero de este año para ver si "había suerte" frente a la negativa.
Suena lógico, en una ciudad dónde se estima un faltante de más de 50.000 vacantes para alumnos porteños, el buen azar se erige como condimento indispensable para poder estudiar en la secundaria del futuro.
Luego, el iter procesal ya harto conocido: las familias que tienen "la suerte" de acceder a una de las asociaciones de abogados/as o a un patrocinio legal privado, pueden esquivar la peregrinación genuflexa y acceder a un estrado judicial para que repentinamente aparezca un abanico de ofertas educativas, aunque en distritos foráneos.
Lo exuberante es que después de todo la Procuración de la Ciudad (a cargo de la defensa técnica legal del Gobierno de la Ciudad) solicitó eximirse del pago de las costas del juicio.
Frente a este punto se erigió a requirencia del Ministerio Público Tutelar y no nuestra, el "Principio Objetivo de la derrota" que terminó finalmente declarando abstracta la cuestión, y condenando en costas al Gobierno.
Acá vemos, lo caro que sale no invertir en educación a corto y largo plazo. Por lo económico desde una perspectiva, pero, y lo más importante, por la injuria social directa por el otro. Y es que, ¿cuantos chicos y chicas de la Ciudad quedan sin estudiar, privandonos como comunidad de sus saberes y potencialidades?.
En suma, en el caso concreto, la menor pudo comenzar el secundario como corresponde, después de mucha incertidumbre y maltrato del Ministerio de educación local. Esperamos que esa oportunidad, sea una nueva victoria para la sociedad que logró que una estudiante más ingrese a la escolaridad en lugar de quedar en sus márgenes.
lunes, 20 de diciembre de 2021
LA CRISIS QUE ADOLESCIÓ A LA INSTITUCIONALIDAD DE TODO UN PAÍS SIGUE IMPUNE
Por Hernán Mirasole
- "¿Ustedes no tienen hijos?, ¿no se están cagando de hambre como nosotros?, ¿pero por que mier...?"
La respuesta estruendosa e intempestiva no se hizo esperar (como en toda esa jornada), un itacazo con postas (presumiblemente) de goma era la interrupción que le dispensaba un policía a una mujer indefensa y desarmada, que a viva voz preguntaba a toda una hilera uniformada algo que en frío y con el tiempo brota como un haz de lucida razonabilidad en el medio de una jornada tan triste como gris.
Es 20 de diciembre de 2001, y la jovén democracia argentina está por adolescer con mucho (diría demasiado) dolor su paso hacia la adulta institucionalidad, no sin antes dejar un tendal de injustas muertes, que se hacen eco hasta hoy como un recuerdo pertinente que opera como conceptualmente claro, pero pragmaticamente difuso, "límite" al monopolio del uso de la violencia legitima y de última ratio estatal.
Y es que si bien la Violencia Institucional sigue latente, la realidad es que ya ningúna autoridad en 20 años se ha animado a desplegar semejante y desproporcionada salvajada para sostener un modelo político, que para aquel entonces se hallaba economíca y socialmente derruido.
Es ese quizás el mayor logro de 39 mártires acribillados con balas de odio en plena calle, frente a los ojos impávidos de toda un país y a plena luz del día, a los cuales les debemos el salto institucional más importante de este nuevo siglo, y que tuvo como principal eje, la espolvoreada supremacía constitucional de antaño.
Lo que en cambio, en un acto de genuina reciprocidad le debemos como sociedad a estos/as caidos/as en cumplimiento del deber y sus respectivas familias son dos cosas:
1) Una ley de reparación que emule indemnizar el daño provocado. Cada una de estas historias que se apagaron en aras de tener un mejor país, aún no fueron debidamente reconocidas desde la perspectiva del daño civil y de la única forma que el derecho en esa materia, puede llegar a intentar lo más próximo a una reparación: de manera pecuniaria.
2) Justicia: lisa y llanamente, sin eufemismos ni conceptualizaciones abstractas, al día de hoy y a pesar de algunas condenas que llegaron a cuentagotas hace unos días, siguen impunes pololeando (y hasta inclusive con galardones como el caso de algún jefe de seguridad de un banco Británico desde donde salieron más de 60 cobardes balazos) aquellas personas que mulearon y jugaron a ser más sistemáticos que el propio sistema y dispersaron plomo asesino contra el grito ahogado que clamaba por finiquitar la opresión y el ajuste pergeñado desde los luego escondidos y despabilados sectores del poder real.
Lo vemos asiduamente en el mundo tangible. En los Tribunales de todos los días. Y lo repetimos sin cansarnos por que a esta altura, es la alternativa válida para darle voz a aquellos que se las arrebataron tan injustamente y de manera ruin: "Si llega tarde no es justicia"; podrá ser una pantomima, una inexorable puesta en escena de la burocracia, un exceso de voluntarismo amalgamado con impericia, o cualquier cosa que se nos ocurra, pero jamás habrá sido JUSTO.
Esta deuda transformada en herida que no podemos cerrar, es una exigencia; desde luego al caso concreto, a cada familia alcanzada por el brazo ejecutor de una política que fracasó, pero también para el futuro. Si hay algo que nos enseñan a diario "el Argentinazo del 19 y el 20 de diciembre" es que la falta de Justicia obtura, aniquila, lesiona, y trompea en la pera al Estado de Derecho.
Y sin Estado de Derecho, no se puede garantizar la vida pacífica y en comunidad que tanto anhelamos.
Justicia a esta altura es poco. Perdón también. Pero trabajo incansable transformador es la única esperanza que nos queda para que todo esto no haya sido en vano.



